14
Mar
2010

Leonardo DiCaprio protagoniza Shutter Island (La isla siniestra), de Martin Scorsese

Escrito por cine a las 22:54 2 Comentarios
(620 views)Categorías: Crítica, Avances (Trailers), Recomendaciones, Clásicos, Actores, Directores, Personajes, Suspenso

Cuando Mean Streets fue lanzada, el legendario crítico de cine Roger Ebert la reseñó diciendo que Martin Scorsese tenía el chance de convertirse en el Fellini estadounidense en el espacio de una década. La siguiente vez que conversaron, Ebert y Scorsese, con la reseña ya publicada en la prensa, Scorsese lo miró seriamente y con interés: “¿De verdad piensas que me tomará diez años?”, le preguntó. Era 1973.

Así lo cuenta Roger Ebert en su libro Awake in the dark (Despierto en la oscuridad), en el capítulo dedicado a las mejores entrevistas que condujo a lo largo del ejercicio de un oficio en el que ya llevá más de cuarenta años. El tiempo les daría la razón a ambos; Scorsese se convertiría en el más grande director estadounidense de los últimos años, pero no tardaría diez años en lograrlo. Ya para 1982, menos de esa década pronosticada por Ebert, Scorsese había creado varias obras maestras. La propia Mean Streets (1973) encabezaba la lista, pero también Alice Doesn’t Live Here Anymore (1974), Taxi Driver (1976), New York, New York (1977), The Last Waltz (1978), Toro salvaje (Raging Bull), de  1980; y El rey de la comedia (The King of Comedy), de 1982.

Después de pasado ese lapso, Scorsese seguiría creando extraordinarias películas: El color del dinero (The Color of Money), de 1986; La última tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ), de 1988; Buenos muchachos (Goodfellas) de 1990;  Cape Fear (1991), La edad de la inocencia (The Age of Innocence) 1993; Casino (1995), Pandillas de Nueva York (Gangs of New York), de 2002; El aviador (The Aviator), de 2004;  No Direction Home: Bob Dylan (2005) y Los infiltrados (The Departed), de 2006.

Y ahora, en 2010, nos llega una nueva cinta de Martin Scorsese. Se trata de Shutter Island (La isla siniestra), una película de suspenso de singular belleza visual y extraordinarias actuaciones. Reviso los apuntes, llevados a oscuras en la sala de cine, “título”, “música”, “Mahler”, “el inconcluso cuarteto para cuerdas y piano en La menor”, “bruma”, “chelos”,  “tonos oscuros del cielo”, “cuerpos congelados”, “una mujer se evapora”, “faro”,  “Hitler”, “tormenta”, “Dachau”, “Arbeit Macht Frei” (aunque este letrero era de Auschwitz), “la cicatriz en la frente”… Repaso las páginas garabateadas en un afán de descubrir detalles en medio del laberíntico escenario en el que Scorsese nos envuelve.

Un vistazo a la trama de Shutter Island
Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) viajan en un bote en medio de la bruma de la bahía de Boston. Su destino, Shutter Island, isla en la que se encuentra el Hospital Ashecliffe, un reclusorio al que envían a los enfermos psiquiátricos más perversos, perpetradores de los más horrendos crímenes que la ley tenga conocimiento. Es el año 1954, tiempos de la guerra fría, la paranoia y las lobotomías.

Daniels y Aule son policías, y han sido llamados por las autoridades del centro para que investiguen la desaparición de Rachel Soldano, una paciente que se ha esfumado de su cuarto, un diminuto cubículo de unos cuantos palmos del que es imposible escapar. Soldano, les cuenta el doctor Cawley (Ben Kingsley), director de la institución, se encuentra ahí pues ahogó a sus tres hijos, y es preciso encontrarla para que siga su tratamiento.

Sin embargo, Daniels no sólo está interesado en averiguar qué sucedió con Soldano, sino que quiere averiguar si es cierto lo que se rumora, que en Shutter Island se hacen experimentos con los pacientes. Mientras siguen sus pesquisas, los hilos de la historia se complican con los continuos flashbacks de Daniels; aquellos de la muerte de su esposa Dolores (una estupenda Michelle Williams) en un incendio provocado; y otros igualmente dolorosos de cuando, como combatiente, liberó el campo de exterminio nazi de Dachau, durante la Segunda Guerra Mundial. Ambos sucesos, filmados con una belleza escalofriante, contribuyen en la atmósfera de desesperación que se cierne ante nuestros ojos.

Los puntos altos
Shutter Island es técnicamente perfecta. Tras más de 40 años detrás de la cámara, Scorsese se encuentra en el pináculo de su carrera. Si bien Shutter Island es mejor en su atmósfera que en su lógica narrativa, Scorsese logra sacudir la mente de los espectadores desde el primero y hasta el último cuadro. Tanto o más que a su protagonista principal, Teddy Daniels, Marti logra jugar al gato y al ratón con nuestra percepción de qué es real y qué no lo es.

En esta nueva historia, Scorsese se apoya en un elenco de lujo, encabezado por Leonardo
DiCaprio
—en la cuarta colaboración entre ambos—, y secundado por Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max von Sydow, Michelle
Williams
, Patricia
Clarkson
y Emily Mortimer. La cinta se inspira en el libro homónimo de Dennis Lehane, el mismo de Río místico, y con la ayuda de la guionista Laeta Kalogridis, Scorsese hace de sus protagonistas tanto perseguidores como perseguidos y nos hace, desde las primeras secuencias, preguntarnos si acaso todo lo que vemos es producto de una conspiración o si, al final de cuentas, alguna suerte de trampa se ciñe sobre Teddy Daniels y Chuck Aule. Shutter Island es un laberinto, y en la búsqueda de la salida, todos perderán el hilo de Ariadne, incluso nosotros, los espectadores.

Referencias
¿Cuánto cine habrá visto Martin Scorsese en su vida? Miles de películas, sin duda, y acá en Shutter Island no ha perdido la oportunidad de hacer referencia a varias de ellas. La más importante, quizás, sea Vértigo, del gran Alfred Hitchcock; pero también cintas como Out of the past, Cat People y I Walked With a Zombie, de Jacques Tourneur, así como su amplio catálogo de películas B de las décadas de los cuarenta y cincuenta; The Seventh Victim de Mark Robson, Time Limit de Karl Malden, Shock Corridor de Samuel Fuller y Snake Pit, de Anatole Litvak, por mencionar sólo algunas. Con Shutter Island sucede algo que con pocas películas ocurre. No basta una única proyección para encontrar las claves que su director nos ha dejado para nuestro solaz, o el suyo propio, debería decir.

Ficha técnica
Título: Shutter Island (La isla siniestra)
Dirección: Martin Scorsese
Guión: Laeta Kalogridis, basada en la novela homónima de Dennis Lehane.
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo
DiCaprio
, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Michelle
Williams
, Patricia Clarkson, Emily Mortimer y Max von Sydow.
Año: 2010
Duración: 138 minutos

3
Mar
2010

Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton

Escrito por cine a las 21:28 5 Comentarios
(4781 views)Categorías: Avances (Trailers), Recomendaciones, Clásicos, Directores, Animación

Este viernes 5 de marzo se estrena la esperada película Alicia en el país de las maravillas, filmada por el excéntrico y genial director Tim Burton.  Algunos con suerte, pudimos verla un par de días antes; quisiera compartir con ustedes algunas líneas de lo que vi.

NOTA: EN LAS SIGUIENTES LÍNEAS REVELARÉ PARTE DE LA TRAMA

Alicia creció; tiene casi diecinueve años, y su primer viaje al país de las maravillas habita su mente a manera de pesadillas, o pesadilla, deberíamos decir. “Siempre es la misma”, nos cuenta en cierto momento. Como muchos, al crecer, Alicia perdió esa capacidad de cruzar al otro lado del espejo. Para ella, aquel viaje nunca existió.

Su padre murió, nos enteramos en las primeras secuencias, y su madre ha organizado una fiesta en la que sorpresivamente Hamish Ascot, uno de sus  pretendientes, pedirá su mano. Pero Hamish es feo, y Alicia no se siente preparada, así que apenas él le pide matrimonio, corre a ocultarse lejos, en lo profundo de los jardines de su propiedad…

En su huida, Alicia persigue a un conejo blanco que ha estado merodeando la fiesta, pero muy pronto éste se pierde de vista en una madriguera. Ella se asoma al profundo hoyo, “y luego, de repente, se hundía; tan de repente que Alicia no tuvo ni un instante para pensar en detenerse, sino que se vio cayendo por lo que parecía ser un pozo muy profundo (…)

Y así Alicia cayó y cayó hasta atravesar el piso y caer en el techo… sí… así… y de nuevo del techo al piso… Al levantarse, Alicia se da cuenta de que está en un cuarto, un aposento con varias puertas, y una más pequeña que las otras, la única que la llevaba directamente al país de las maravillas, eso sí, no sin antes tomar una poción que la reduce de tamaño.

Pero el país de las maravillas ha cambiado. La reina roja se ha apoderado del reino, y su hermana, la reina blanca, vive a la espera del retorno de su corona. Cuenta el oráculo, y esto nos lo dice la oruga azul, que Alicia es la única capaz de poner equilibrio al reino. Así, Alicia ha sido escogida; y su caída al país de las maravillas no es casualidad.

Pero en este momento, Alicia aún no es Alicia; en este viaje a lo profundo de sí misma, debe reconocerse como la Alicia que menciona el oráculo; debe darse cuenta de que ella ya ha estado ahí antes; que este mundo de fantasías no es sólo un sueño, sino que es, realmente, un mundo tan real como el del anverso del espejo.

Y no contaré más de la trama… En esta nueva versión de Alicia en el país de las maravillas, Tim Burton y la guionista Linda Woolverton —la misma de Mulan y El rey león—, toman elementos de los dos libros de Lewis Carroll inspirados en Alice Liddell, Alicia en el país de las maravillas (1865) y Alicia a través del espejo (1871),  y nos traen una nueva historia; tan retorcida y fantástica como las propias de Carroll.

Es interesante, además, que muchos de las criaturas de esta nueva Alicia, se asemejan grandemente con las ilustraciones que John Tenniel hizo para el propio Carroll y las primeras ediciones, jamás superadas por ninguno de los múltiples ilustradores que otras ediciones tuvieron. Apropiado por la mente de Tim Burton, el mundo de las profundidades creado por Carroll cobra una fuerza inusitada. Quienes sean fanáticos de su estética, encontrarán una particular atracción hacía varias de las secuencias; mis favoritas son las del primer encuentro entre Alicia y el sombrero y la de la batalla final en un inmenso campo ajedrezado. Pero bueno, eso lo verán ustedes pronto y me gustaría leer sus comentarios al respecto.

Algunos personajes
En esta nueva aventura, Burton se hace acompañar de muy buena compañía. De todos ellos, quienes se roban el espectáculo son sin duda El sombrerero loco (Johnny Depp) y la Reina roja (Helena Bonham Carter). Ambos ya forman parte, podríamos decir, del catálogo de Burton, y en esta ocasión, sus caracterizaciones no podrían ser mejores.

Depp, con cabello naranja, perturbadores ojos verdes y agujas e hilos guindando de su maltrecho traje; además de una forma de hablar simplemente perturbadora, lleva a la vida a otro personaje inolvidable.

Y Bohham Carter, con una cabezota desorbitante y con una voz tan espectacular cuando dice “que le corten la cabeza”,  nos regala las líneas más hilarantes del filme. Su detalle con el cerdito es perfecto; y ojo a esos anteojos en forma de corazón.

Y bueno, Mia Wasikowska, en el papel principal, derrocha ternura y valor justo en los momentos indicados. Su palidez, al inicio y final del filme, con esas ojeras marcadas, la hacen verse bella y de alguna forma inalcanzable.

Bueno, espero que se acerquen al cine a verla. Realmente vale la pena. Si ustedes son de aquellos a los que Avatar les dejó un sinsabor —grandes efectos especiales, pésimo guión y peores actuaciones—, acá se encontrarán con una película redonda; excelentes efectos crean un mundo mágico y de ensueño, un guión que sintetiza equilibradamente el mundo de Alicia creado por Lewis Carroll, y un par de actores en un gran nivel: Depp y Bonham Carter.

Se me olvidaba… no pierdan de vista al sombrerero cuando hace su extraño baile. ¡Qué bueno!

Ficha técnica
Dirección: Tim Burton
Guión: Linda Woolverton
Producción: Tim Burton, Richard D. Zanuck, Joe Roth, Jennifer Todd y Suzanne Todd.
Música: Danny Elfman
Reparto: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Christopher Lee, Alan Rickman, Stephen Fry, Michael Sheen, Matt Lucas.
Año: 2010

28
Feb
2010

Precious

Escrito por cine a las 19:44 3 Comentarios
(4123 views)Categorías: Crítica, Avances (Trailers), Recomendaciones, Actores, Drama

Precious es una de las películas más bellas de esta temporada. Y el decir eso es irónico, porque la cinta está poblada por el sufrimiento inimaginable de la protagonista, Claireece Precious Jones. ¿Qué nos hace seguir observándola? ¿En qué estriba entonces que nos atrape? ¿Qué la hace tan excepcional? Las respuestas, supongo, las encontrará cada quien en la oscuridad de la sala; y no serán las mismas para todos.

NOTA: A PARTIR DE ACÁ REVELARÉ ALGUNOS DETALLES DE LA TRAMA.

Precious tiene 16 años, vive en Harlem. Estamos en la década de los ochenta. Precious vive un infierno; en el colegio, en la calle, en su casa. Sus compañeros de aula se mofan, al igual que los jóvenes de su vecindario, pues Precious es obesa y fea. Y en casa su sufrimiento es mayor. Su madre abusa de ella física y psicológicamente. Su padre, una figura ausente, la viola; de él ya engendró una niña, y ahora espera un segundo bebé.

Ante las peores sufrimientos, Precious se transporta a su propio mundo; uno de glamour y color, en el que ella es una gran estrella asediada por los paparazzi. Pero ese es simplemente un mecanismo de escape momentáneo del que la cruda realidad muy pronto la trae de regreso.

Además, Precious está teniendo problemas en el colegio y es suspendida debido a su embarazo. Una tarde, estando en casa, una desconocida llama al timbre de su casa. Su madre le pide que se deshaga de la intrusa; Precious le pregunta por el intercomunicador qué desea. La desconocida termina diciéndole que hay un colegio alternativo en cierto lugar de la ciudad en la que podrían aceptarla. Su madre escucha atenta y cuando la desconocida se va vuelve a cargarla contra Precious; la insulta, le dice que su caso es perdido, que no es inteligente, que se olvide de ir a ir.

Pero Precious busca la nueva institución. Ahí se encuentra con un grupo de estudiantes heterogéneo; personas que al igual que ella han sido discriminados, que tienen problemas de conducta, están siempre a la defensiva. Y también conoce a la señorita Rain, una profesora sensible, y de ahí en adelante, ángel guardián de Precious.

Mucho sucede de aquí en adelante, pero contarlo equivaldría a quitar la sorpresa a quienes no han visto la película. Lo que sí deseo compartir con ustedes es que Precious es edificante. Su crudeza es finalmente un recordatorio de lo que es la vida; un tortuoso camino del que en muchas ocasiones salimos lastimados.

El elenco
El elenco femenino de Precious es notable. Encabezado por Gabourey Sidibe, en el papel protagónico, y secundado por Mo’Nique, como su madre; sus soberbias actuaciones sorprenden. Para Sidibe, éste es su primer papel, y un mejor debut no pudo tener. Y Mo´Nique asusta. Su retrato de una madre abusadora es tan convincente que a cada momento que la tenemos en pantalla no deja de darnos escalofríos.

Los otros papeles protagónicos están también a tono. La señorita Rain, interpretada por Paula Patton, da a Precious el cariño y la guía que de nadie más ha obtenido. Mariah Carey, la señorita Weiss, es una trabajadora social que ve el caso de Precious. Su actuación, si bien no es extraordinaria, es limpia y honesta; con el nivel justo que el papel ocupa.

Completan el elenco los compañeros de clase de Precious. Recuerdan de cierta forma a los alumnos del filme francés Entre los muros (Entre les murs) ; parecieran personajes reales en situaciones reales.

El director Lee Daniels y el guionista Geoffrey Fletcher, se apoyan en la novela Push, de Sapphire, para traernos esta tormentosa historia. Por su trabajo, aspiran a un Oscar, mientras Precious pelea por seis en total; mejor película, edición, mejor actriz (Gabourey Sidibe), mejor actriz de reparto (Mo´Nique). Por lo notable de esta cinta, no sería de extrañar que alguno de estos galardones quede en sus manos.

Ficha técnica
Título original: Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire
Dirección: Lee Daniels
Producción: Lee Daniels, Oprah Winfrey, Tom Heller, Tyler Perry, Lisa Cortés, Sarah Siegel-Magness, Valerie Hoffman, Asger Hussain, Gary Magness, Mark G. Magges, Berrgen Swason y Simone Sheffield.
Guión: Geoffrey Fletcher
Música: Mario Grigorov
Fotografía: Andrew Dunn
Montaje: Joe Klotz
Elenco: Gabourey Sidibe, Mo´Nique, Paula Patton, Mariah Carey, Lenny Kravitz.
País: Estados Unidos
Año: 2009
Duración: 110 minutos
Presupuesto: 10 millones de dólares
Distinciones

24
Feb
2010

Zona de miedo (The Hurt Locker), ganadora del Oscar 2010 a mejor película

Escrito por cine a las 18:01 4 Comentarios
(4966 views)Categorías: Crítica, Avances (Trailers), Recomendaciones, Actores, Directores, Suspenso, Drama, Premios

“La guerra es de colores". Hubiera querido titular así esta entrada, título de un cuento escrito por mi padre hace algunos años. Todavía recuerdo vívidamente los momentos en los que ése y otros de sus relatos aún no estaban escritos —hoy forman parte de un libro de cuentos publicado por la UNED bajo el título Los años del verde olivo—, y mi padre los contaba en alguna tertulia entre sus amigos. Ahí estaba yo, sentado, un pequeño niño callado, escuchando atentamente aquellos “recuerdos de hombres y mujeres entrañables, todavía jóvenes, todavía buenos, eternizados en el tiempo intocable de los sueños”. Aún hoy, tantos años después, no sé describir la extraña emoción que despertaba en mí cuando lo escuchaba rememorar su paso por las montañas nicaragüenses durante 1978 y 1979, en la ofensiva final contra la cruenta dictadura de los Somoza.

Escribo del tema —el de la guerra—, pues me parece que justamente de eso habla The Hurt Locker; no de la guerra de Irak y todas sus implicaciones, sino de la guerra como fenómeno humano, con todo y sus contradicciones. Con ella como andamio, la directora Kathryn Bigelow y el escritor Mark Boal nos hablan al oído sobre el miedo y la valentía, la esperanza y la frustración, el deber y la imposición, temas todos que encuentro en los relatos de mi padre…

The Hurt Locker, algunos detalles
La trama de la cinta es simple. Un escuadrón antibombas recorre las calles de Bagdad desactivando explosivos. Para ello, utilizan los últimos dispositivos que la tecnología les brinda, desde robots que hacen los primeros acercamientos al objeto sospechoso (pensemos en un WALL·E pero al servicio de la guerra), hasta un traje blindado que da cierto tipo de protección. Sin embargo, al final de cuentas, las bombas deben ser desactivadas por un humano, sólo él puede, con sus dos manos — “con las manos de matar”, como diría Silvio Rodríguez— y su intelecto, desarmar los intrincados mecanismos que las gobiernan. Es ahí, en esos momentos de tensión, en donde la película vive sus mejores momentos.

Jeremy Renner encarna al sargento William James, un experto en explosivos que contabiliza casi un millar de bombas desactivadas. Para él, cada nuevo trabajo es un desafío, la lucha de su mente contra otra que creó el artefacto. Como si de un juego de ajedrez se tratara, James intenta descifrar la celada que su contrincante le ha puesto.

El segundo al mando es Sanborn (Anthony Mackie), altamente eficiente, pero contrariamente a James, nunca se sale del librillo. En esto, ambos chocan. James se sabe el mejor y, quizás por ello, desafía a la muerte en cada trance. Sanborn, por otro lado, intenta cuidarle sus espaldas.

“Hay suficientes explosivos ahí adentro como para volarnos a todos hasta el cielo. Si voy a morir, quiero estar cómodo” (“There’s enough bang in there to blow us all to Jesus. If I’m gonna die, I want to die comfortable”), dice el sargento James en cierto momento, mientras se desembaraza del traje que lo podría salvar de la muerte. Al otro lado de la línea, Sanborn maldice la falta de miedo de su compañero.

Así, seguimos a este escuadrón en su día a día, en situaciones en las que el suspenso se apropia de nosotros, a la espera del segundo en el que el explosivo se active y acabe con la vida de cuántos lo rodean. Si bien las situaciones se repiten —desactivar explosivos será siempre desactivar explosivos—, de alguna manera el suspenso crece a medida que avanza el metraje. Una y otra vez, bomba tras bomba, The Hurt Locker nos lleva por los sinuosos y extraños parajes de la mente de quienes viven una guerra.

Aciertos
Sin duda, el guión de The Hurt Locker es uno de los puntos altos de la película. Escrito por Mark Boal, un periodista que estuvo junto a un comando similar al de la cinta en Irak reportando para la revista Playboy, su escritura nos lleva directamente al meollo del asunto. Cuando el sargento James se encuentra al frente de un nuevo explosivo, estamos junto con él. Cuándo el cansancio, el estrés y el miedo se apoderan de los protagonistas, estamos con ellos. Incluso, cuando James llama a casa para simplemente escuchar la voz de su esposa, estamos en sus zapatos.

La fotografía, a cargo de Barry Ackroyd, es también acertada. Las explosiones filmadas en una impecable cámara lenta nos enseñan la cruda realidad de la destrucción. Filmada en ciertos tramos a manera de documental por múltiples cámaras de 16 milímetros con múltiples puntos de vista, Ackroyd nos hace testigos de primera línea de todo cuanto sucede en el campo. Acá, fotografía y guión funcionan como una mancuerna perfecta para el suspenso.

Finalmente, en cuanto a la directora Kathryn Bigelow, esta es definitivamente su mejor película hasta el momento (Strange Days (1995) y Point Break (1991), sus más conocidas). El pasado fin de semana, los británicos dieron sus premios a lo mejor del cine de esta temporada y The Hurt Locker se llevó los más importantes, aquellos a mejor fotografía, director, película, guión original, sonido y edición, venciendo a Avatar, la gran favorita del mundillo del cine —el de los grandes estudios, me refiero—. Tras este resultado y a poco más de una semana de la entrega de los premios Oscar, espero que Zona de miedo (nominada a 9 premios al igual que Avatar) la venza. La cosa es muy simple, The Hurt Locker es mejor cine que Avatar. Y si tomamos en cuenta que costó $489 millones de dólares menos que la súper vitaminada película de James Cameron —$11 contra $500—, la lucha termina siendo entre un cine sensato y otro descabellado.

Corolario
Una tarde, el timbre de la casa sonó. Yo acababa de regresar de la escuela y buscaba qué hacer para ocupar lo que quedaba del día. Al escucharlo, corrí al portón que separaba la cochera de la calle y al abrir la puerta me quedé mudo.

“¿Está tu papá?”, me preguntó. No sé qué respondí… estaba aturdido y con el corazón queriendo salírseme por la boca, entre a la casa, tembloroso y emocionado, buscando a mi madre.

“Mamá, ahí afuera está Edén Pastora, y pregunta por papá”. Qué conversaron no lo recuerdo, lo que sí sé es que rememoraron juntos algunas de los pasajes de aquellos años del verde olivo, mientras yo, desde mi cuarto, intentaba no perderme ningún detalle.

16
Feb
2010

Astro Boy, la película, y algunas series japonesas del recuerdo

Escrito por cine a las 07:58 6 Comentarios
(5744 views)Categorías: Avances (Trailers), Personajes, Comedia, Animación

Hace unos días observé Astro Boy, personaje que recuerdo vagamente de mi infancia, cuando veía sus aventuras en casa de mi abuela paterna. No guardo detalles, salvo el sonido que hacían sus botas al caminar…

En la versión 2009 de este personaje, la primera que llega a la gran pantalla, Astro Boy se ciñe de nuevo sus botas rojas, pero el característico sonido ha desaparecido. En sus nuevas aventuras, al igual que en la serie original, Astro Boy es un robot, fabricado por un científico tras perder trágicamente a su hijo, Toby, en vano intento de recuperar al niño. El doctor Tenma, nombre al que responde el científico, también instaló en el robot las memorias de su hijo, por lo cual, en su mente, todo volvería a ser igual. Para darle vida al robot, Tenma utiliza una nueva energía recién descubierta: la energía azul, descubierta por uno de sus colegas y utilizada con fines pacíficos. Sin embargo, la energía azul tiene un problema; al crearse, un residuo conocido como energía roja es también creado. Este es tremendamente peligroso y el presidente Stone, un malvado mandatario en busca de su reelección, busca apoderarse de ambas.

No contaré más de la trama; quizás tengan chance de verla. Además, salvo algunas escenas de acción que desmerecen su interesante desarrollo narrativo, la película es lo suficientemente entretenida como para pasar un buen rato en las salas de cine. Lo que si quisiera mencionar son varios paralelismos con otras cintas que tal vez recuerden y que la hacen interesante. Como en Pinocho, Astro Boy reemplaza al niño de carne y hueso y como en Inteligencia artificial, él parece ser el único que no sabe que es un robot. Al igual que en WALL·E, los pobladores de Metro City han dejado atrás el planeta Tierra y orbitan lejos del basurero en el que ésta se ha convertido. Como en Metrópolis, aquellos que habitan en el mundo de la superficie reniegan del submundo allá a lo lejos. Como en el clásico de Charles Dickens, Oliver Twist, llevado también a la gran pantalla, Astro Boy es recibido en cierto momento de la historia por un hombre que cuida de niños huérfanos, si bien su interés es meramente utilizarlos para su propio beneficio.

Otro dato interesante lo encontramos al rastrear el origen del personaje. El personaje clásico se llamó originalmente como Tetsuwan Atomu, o el Todopoderoso Átomo, y fue creado por Osamu Tezuka en 1951, apenas seis años después del triste ataque atómico de Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. En aquel entonces, Tetsuwan Atomu era una historieta japonesa o manga, pero no tardaría mucho en pasar a la televisión de aquel país. No fue sino hasta 1963, que el personaje hizo el salto a la televisión estadounidense y fue rebautizado como Astro Boy.

SERIES JAPONESAS DEL RECUERDO
Mientras buscaba algunas escenas del Astro Boy original, me encontré con algunas series animadas que de niño veía. De los Apeninos a los Andes, o Marco, como lo conocimos en Costa Rica; Heidy, Remi, Candy Candy, Mazinger Z y El capitán Harlock (acá lo conocimos como El capitán Raimar) son algunos de aquellos títulos. También, en un arrebato de nostalgia, busqué algunas de las series japonesas ―esta vez no animadas― que veía de pequeño: Ultra Siete, Los magnífios justicieros, Sankuokai y Monkey Magic. Jaja… qué días aquellos cuando la vida era simplemente un juego. Qué disfruten.

SERIES DE TELEVISIÓN JAPONESAS