1
Feb
2010

Penélope Cruz en Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar

Escrito por cine a las 16:54 4 Comentarios
(877 views)Categorías: Crítica, Avances (Trailers), Recomendaciones, Actores, Directores, Personajes, Drama

En el fondo de una gaveta, en una bolsa plástica, yacen cientos de fragmentos de quién sabe cuántas fotos. Diego no los ve, no sabe aún que están ahí, pero antes de cerrar de nuevo la gaveta, cuando ya encontró la foto que buscaba, la que le pidió Harry unos segundos antes,  ve una foto en blanco y negro de Lena, una cara que no conoce y que aún no le dice nada.

Ahora vamos un poco más atrás en Los abrazos rotos, la última película del español Pedro Almodóvar. Harry Caine (cualquier semejanza con Harry Lime, de El tercer hombre, o Charles Foster Kane, de Ciudadano Kane, ambos interpretados por Orson Welles, es un simple guiño de Almodóvar), interpretado por Lluís Homar y Diego (Tamar Novas)  conversan. Acaban de recibir la visita de un extraño personaje autodenominado Ray X (Rubén Ochandiano), quien pide a Harry que le escriba un guión para una película sobre un hombre malvado, su hijo homosexual que lo odia, y otros detalles de cierta peculiaridad y que a Harry le suenan terriblemente conocidos.

Claro, Harry no lo reconoce en ese momento, tiene sus dudas, sobre todo porque Harry es ciego, aunque no de nacimiento, sino por un terrible accidente que le cambiaría la vida para siempre hacía 14 años. Antes, Harry era Mateo, y era director de cine, pero tras el accidente se reinventa como Harry Caine, escritor de guiones. Pero bueno, esos pormenores los conoceremos más adelante, a medida que la cinta gane en metraje.

Al abandonar el apartamento de Harry, que hace las veces de oficina, éste y Diego conversan sobre el extraño personaje que recién los visitó y es ahí en donde el guionista pide al chico abrir la gaveta en la que éste descubre, entre otras cosas, la bolsa con “los abrazos rotos” con los que hemos iniciado estas líneas.

El visitante lleva por nombre Ernesto Martel, le cuenta Harry, y es hijo de Ernesto Martel, padre, quien es un personaje oscuro en el pasado nebuloso. Pero Harry no cuenta más. Pese a los pocos detalles, o quizás por ello, Diego no logra sacarse de la cabeza al misterioso personaje y empieza a preguntarse quién es, y a preguntarle a su madre, Judit (Blanca Portillo), amiga y asistente de Harry, sólo le contesta con evasivas y mientras lo hace el miedo se refleja en sus ojos.

Ahora, nuestro viaje es hacia adelante, hacia el último tercio de la película. Judit encuentra cientos de fragmentos de quien sabe cuántas fotos en una bolsa plástica, la misma que años después encontrará Diego en la gaveta. Si bien caóticos, y aunque la escena pasa rauda frente a nuestros ojos ―apenas dura unos segundos―, varias caras y abrazos y sonrisas se repiten. Sí, Lena y Harry Caine, o Mateo Blanco, los personajes de aquellos “abrazos rotos” que acumularán polvo en la oscuridad.

Al avanzar un poco el metraje, dos confesiones terminan por amarrar la historia. Una, la de Harry, quien acaba contando a un Diego convaleciente la historia de cuando se hacía llamar Mateo Blanco y era un respetado director de cine. La otra vendrá de boca de Judit, varios días más tarde, en un monólogo intenso y desafiante justo el día del cumpleaños de Harry. Paradójicamente, ese día, Mateo Blanco renace.

De la primera de las confesiones conoceremos con más detalle a Lena (Penélope Cruz), nombre de aquella misteriosa mujer de mirada extraviada en la bolsa de “abrazos rotos”; mujer que ya habíamos visto al inicio de la película pero en otras circunstancias. Prostituta devenida en secretaria y luego esposa de Ernesto Martel (José Luis Gómez); así como poco después aspirante a actriz y amante del propio Mateo Blanco; Lena es amor y dolor al mismo tiempo. Es el inicio y el desenlace de esta historia.

De la segunda de las confesiones, la de Judit, nos enteramos de los pérfidos detalles que rodearon la película Chicas y maletas, la última cinta filmada por Mateo Blanco y filme dentro de la película. Para aquellos que conocen la filmografía de Almodóvar no les pasará desapercibida, pues es una “nueva versión”, según las propias palabras de Almodóvar, de Mujeres al borde de un ataque de nervios.

“Mi mayor pesadilla es dejar una película inconclusa, y la segunda mayor pesadilla es que, una vez rodado el material, alguien se interponga entre ese material y yo y tome las decisiones por mí en la mesa de montaje”, dice Almodóvar en una entrevista concedida a diario español El País con motivo del estreno de Los abrazos rotos. Cuando vean la película descubrirán porqué.

“El cine es el más fiel reflejo de la realidad”, ha dicho también Almodóvar, y En los abrazos rotos, el manchego disfraza sus miedos de fábula, de fábula negra… Al llevarlos al celuloide, y por ende hacerlos tangibles, supongo que de alguna manera los exorciza.

NOTA. Los dejo con un acertijo: ¿Quién rompe las fotos de los abrazos rotos? Ahí me cuentan la respuesta.

ALMODOVAR EN LOS OJOS DE
EL PAIS, DE ESPAÑA
Antes de escribir estas líneas me topé con un espléndido especial del diario el país sobre la película Los abrazos rotos. En él, entrevistan a Almodóvar y al elenco. Vale la pena que lo vean. Los dejo acá con los enlaces:

Pedro Almodóvar habla de Los abrazos rotos.
Penélope Cruz habla de Los abrazos rotos.
Lluís Omar habla de Los abrazos rotos.
Blanca Portillo habla de Los abrazos rotos.
José Luis Gómez habla de Los abrazos rotos.
Tamar Novas habla de Los abrazos rotos.
Rubén Ochandiano habla de Los abrazos rotos.

LOS ABRAZOS ROTOS, EN LAS PROPIAS PALABRAS DE PEDRO ALMODÓVAR
También, mientras escribía estas líneas, me encontré con los apuntes del propio Almodóvar a su creación. Es interesantísimo encontrar en ellos su pasión por el cine y la infinidad de detalles en su producción. Como jamás podría explicarlo mejor que él, los dejo de acá en adelante con las palabras del maestro. Disfruten:

El título
“Los dos protagonistas, refugiados en un bungalow de la Playa de Famara, en la ladera de una montaña y frente a la playa, tumbados y abrazados sobre un sofá, ven en una pequeña televisión “Viaje a Italia" de Rossellini. (“Te querré siempre" es su título español).

La película narra el derrumbe de un matrimonio americano, interpretado por Ingrid Bergman y George Sanders, durante un viaje turístico a Italia. En el televisor puede verse una secuencia en la que Ingrid Bergman y George Sanders visitan unas excavaciones en Pompeya en el momento en que se están desenterrando cuidadosamente los restos de la antigua ciudad, arrasada por las emanaciones del Vesubio dos mil años antes. Sanders y Bergman son testigos de cómo los hombres que excavan la tierra encuentran los cuerpos de un hombre y una mujer juntos ("tal vez marido y mujer", subraya el arqueólogo), a los que la lava eternizó mientras dormían.

La imagen supone un shock para Ingrid Bergman, que se separa unos metros, sacudida por la emoción. El amor eternizado de la pareja milenaria le hace pensar en el deterioro y la mezquindad de su propio matrimonio. Y no puede evitar las lágrimas.

Es una escena sencilla, nada retórica, directa y profundamente emotiva. Después de verla en la televisión, Lena (Penélope Cruz), esconde el rostro en el seno de su amante (Lluís Homar), emocionada como Ingrid Bergman, aunque a diferencia de ella Lena se halla sólidamente abrazada a la persona que ama.

Piensa que le gustaría morir así, fundida con Mateo en un abrazo eterno. Mateo adivina el ferviente deseo de Lena. Se levanta del sofá, prepara su cámara de fotos y activa la función automática. Vuelve junto a Lena, la abraza con fuerza, los dos miran a la cámara hasta que el flash inmortaliza su abrazo como la lava del volcán en la película de Rossellini.

Pero al contrario de lo que ocurre en la película italiana éste no será un abrazo eterno. Semanas más tarde alguien romperá esta foto y muchas más".

Para leer el resto del material escrito por Pedro Almodóvar a propósito de Los abrazos rotos, visite: www.losabrazosrotos.com