"A lo mejor esta muralla me ha dado el poder y la fuerza para lograrlo. Uno piensa en el enorme trabajo que tuvieron que hacer para construir esto… Puede que fuera una señal de que yo tenía que hacer lo mismo. Y lo hice", contaba el suizo Fabián Cancellara, oro olímpico en la contrarreloj y bronce en la carrera de ruta, hablando de la inspiración que le dio la Gran Muralla China para correr hacia sus dos medallas.
"Simplemente me pregunto cómo encaja todo esto con el solemne compromiso chino de permitirnos trabajar con libertad durante los Juegos Olímpicos", comentó el periodista británico John Ray, corresponsal en China de la Independent Television News (ITN), tras ser maltratado por la policía cuando intentaba cubrir una manifestación a favor de la libertad del Tíbet.
"A veces animan demasiado pronto y eso puede perturbar a los deportistas. Espero que la próxima vez tengan más cuidado", decía la tenista china Zheng Jie sobre los entusiastas espectadores que a veces no tienen el don de la oportunidad.
"No tengo más remedio que decir que el árbitro se interpuso en nuestro camino. Miré el vídeo después y no había nada que mereciera un penalti", lamentaba el centrocampista japonés Keisuke Honda quejándose, aunque bastante más educadamente que muchos futbolistas, del penalti que le pitaron y gracias al cual Holanda ganó 1-0 a Japón.
"Son fuertes, demasiado rápidos. Es una nueva generación y es hora de
dar un paso al costado", declaró el ex campeón olímpico holandés de
natación Pieter van den Hoogenband al anunciar su retirada tras
terminar fuera del podio en la final de los 100 metros libres.