Ticos seguidores de Star Wars Su afición por el mundo mostrado en los seis episodios de Star Wars los hizo darse cuenta de que tenían que traer a la realidad la vida de la galaxia. Andrea Méndez Montero Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla Su afición por el mundo mostrado en los seis episodios de Star Wars los hizo darse cuenta de que tenían que traer a la realidad la vida de la Galaxia. Primero hubo sólo unos pocos, pero con el tiempo fueron más los que descubrieron que aunque estaban físicamente en la Tierra, alguna parte de ellos pertenecía al resto del universo. Esa perspectiva comenzó como un fenómeno que se propagó por varios países del mundo hasta que el año pasado se oficializó en Costa Rica, con la presencia de un grupo consolidado de starwarianos ticos. Ellos se autodenominan así. El inicio Hace algún tiempo solo se conocían de vista, producto de alguna coincidencia en el estreno de una película o en alguna actividad realizada de vez en cuando para aficionados. En medio de este panorama Luis Diego Carazo, médico, pensó en ir más allá de las posibilidades que tenía un aficionado común en ese momento y dio inicio al movimiento para formar parte de la legión oficial de seguidores alrededor del mundo. Pero la aspiración no era nada sencilla, pues para que el deseo se consolidara requería la autorización del comando central ubicado en Estados Unidos. Esto implicaba ser propietario y portador de un traje de calidad profesional de los personajes de la película y enviar una serie de fotografías detalladas que corroboraran el cumplimiento de lo establecido. Carazo llevó a cabo todo el proceso y así comenzó la legión tica, a la que pronto se sumaron otros que compartían su gusto. Comandos Tal y como sucedió en la pantalla grande, los starwarianos ticos se dividieron en dos bandos. De un lado estaban quienes representarían a la Legión 501, que reúne a los personajes malvados de la película. Por otro lado surgió la Legión Rebelde, que es la respuesta al nacimiento de la representación imperial (la legión 501) y es el grupo de los buenos. Pero lejos de la rivalidad que exigen sus papeles, ambas partidas conforman un solo grupo que une a 13 jóvenes que comparten su afinidad. Parte de la Legión Más allá de conocer las películas de memoria y coleccionar figuras, comics y libros de la serie, ellos han interiorizado el relato de la saga en su vida cotidiana. Se mantienen en contacto con seguidores de otros países y realizan una constante búsqueda de productos que les puedan revelar más secretos de su historia favorita. Pero sin duda el vestuario es uno de los aspectos más importantes para ellos, por lo que invierten grandes sumas de dinero en la elaboración y compra de sus trajes, que en muchos casos deben traerse de otros países. En algunas ocasiones la interpretación de los papeles implica más que gusto por un personaje y exige una adaptación a su apariencia física, como en el caso de Alberto Muñoz, un ingeniero informático de 29 años quien tiene que dar un tono dorado a su barba y cabello para interpretar su papel como Obi-Wan Kenobi. Con algunos trajes el esfuerzo es mayor pues el uso por varias horas los deshidrata, o bien en otras oportunidades tienen que hacer un sacrificio para poder usarlos, como le sucede a Eduardo Jara, de 28 años, quien ha perdido 20 kilogramos para poder utilizar un atuendo de caballero Jedi. Sus llamativos trajes los han llevado a participar de actividades dentro y fuera del país, en donde comparten con el público aunque sea menos aficionado que ellos a Star Wars. Aseguran que los niños siempre les piden fotografías. Lejos de recibir dinero (lo que es prohibido por el comando central), los seguidores de la saga tienen otro propósito, sentirse satisfechos de causar una sonrisa y disfrutar juntos de su gran pasión. más allá de su galaxia en la tierra Interacción cotidiana Los starwarianos ticos aseguran que por a su pasatiempo siempre han recibido el apoyo de su familia . Por lo general, cada vez que conocen a alguien y le comentan de su simpatía por Star Wars, han recibido una respuesta positiva y respetuosa. En algunos casos la relación entre su realidad personal y la vida en las galaxias ha tomado matices un tanto particulares. Alberto Muñoz es parte del grupo y como anécdota aseguró que aunque su esposa “lo conoció así”, ella no sabía mayor cosa de la historia. Muñoz aprovechó su conocimiento para enseñarle a partir de largas conversaciones, sesiones de películas e incluso presentaciones de Power Point; sin olvidar el examen final del que, entre risas, comentó que “se sacó un 80”. Por su parte Erick Soto, técnico en redes de alta potencia de 32 años, manifestó que quiere trasmitir el agrado por el tema a su hijo de dos años, para quien está elaborando su primer traje, pues como ellos lo expresan, lejos de ser algo externo “esto se lleva en el pecho”. Para integrar el grupo de seguidores se requiere autorización del comando central en EE. UU. Fotos Jorge Navarro