Una Creencia y estilo de vida Hare Krishna en Costa Rica Conscientes de que el cuerpo y la vida en la tierra son una condición momentánea de la existencia, se ocupan por desarrollar al máximo su naturaleza espiritual y el acercamiento con su Dios supremo, en espera del momento en que se acaben las limitaciones materiales. Andrea Méndez Montero Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla Su fe religiosa trasciende del alma a su comportamiento cotidiano, a su apariencia física, a su convivencia. La espiritualidad que guía su vida involucra una filosofía tan profunda como el sentimiento con que interpretan cánticos en honor a sus deidades, rodeados de velas, sentados sobre una alfombra y con los pies descalzos. Toda esta mística responde a una sola razón, ser parte de la comunidad Hare Krishna. De manera cotidiana, hombres y mujeres de diversas edades se reúnen en distintos momentos del día para crear un espacio de acercamiento a la energía de su señor supremo. Al ser las 5 de la mañana comienzan sus oraciones, una licencia obligatoria para dar inicio a las actividades comunes ya sea en la “vida de templo” o como parte de la colectividad, todo depende de lo que cada uno quiera ofrecer. El estudio grupal de libros sagrados como el Bhagavad Gitah, las lecciones de los maestros y el compartir los alimentos, reflejan otra clave de su ideología, cada uno es un fragmento de Krishna y por tanto, están unidos en hermandad. Desde adentro Ingresar al movimiento es el primer paso hacia un largo aprendizaje en procura del desapego a lo material y a la mayor identificación personal y con la naturaleza espiritual. Tras un año de formar parte activa del grupo, y seguros de que han abandonado los vicios humanos que contradicen los preceptos de la armonía con Dios, la vida propia y ajena; se da la iniciación formal como miembro. Así, cuando María Barboza cumplió este proceso hace 7 años, inició una nueva etapa bautizada por su maestro espiritual como Mani mati, que en sánscrito significa sirvienta de Dios. Esta joven de 21 años y vecina de Coronado decidió convertirse a esta filosofía segura que de que era el espacio que le permitía sentirse llena y rodeada de verdadero amor. Mani mati asegura que la permanencia en el movimiento le ha dado paz y de satisfacción, sentimientos que transmite cuando asegura que esto es de lo mejor que le ha pasado. Sus reto diario es hallar la sinceridad propia y ofrecer su vida a Krishna en alma y cuerpo, este último elemento asumido como un estado momentáneo de la existencia rodeado de sufrimientos terrenales. Manuel Rivas se denomina Jagabish, es decir, el que está en el señor. Este joven de 20 años y estudiante de diseño gráfico en la U Creativa asegura que pese a los momentos difíciles su devoción le ha permitido ser fuerte ante distintas situaciones cotidianas, incluso frente la crítica de quienes piensan distinto . Jagabish, firme en sus convicciones, estructura su camino; una ruta basado en el respeto y la obediencia por todo lo que lo define. Recién iniciados segura Mani MatiAcaba de regresar de una estadía de 8 meses en el templo del movimiento en México, en donde compartió con otros fieles de su creencia. Dijo que en cualquier lugar donde se encuentre estará ligada a sus creencias. devoto JagabishCada día se levanta a las 5 a.m. para hacer sus oraciones durante dos horas. Después de esto inicia su rutina normal entre los estudios y la vida familiar, pero en cualquier espacio tiene presente los principios de su fe. Cantan en honor a sus deidades, rodeados de velas, sentados sobre una alfombra y descalzos. Damodara Maharaja.Durante su visita al país ofrece sus conocimientos como guía para todos los que comparten su fe. Fotos: Jorge Navarro Tilak.Marca en la frente con la que indican que su Dios tiene forma personal.