El sábado, 10 bandas se reunieron en el Parque Morazán para cerrar la serie 2008 de conciertos del Rock en el Farolito.
En su honor. Balerom, líder de Evolución, agradeció el homenaje para su banda en la clausura del Rock en el Farolito.
Arturo Pardo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
El Templo de la Música, en el Parque Morazán, hizo gala de su nombre y se convirtió en la casa que le dio techo a 10 agrupaciones que comenzaron a presentarse con el fresco viento de la tarde, y terminaron con la oscuridad nocturna.
El sábado, el Rock en el Farolito tuvo su concierto de clausura de su tercera temporada y ¡vaya qué encuentro!. Con las notas saliendo de los parlantes hasta viajar por el aire josefino, la actividad se caracterizó por la unión centroamericana, con representantes ticos, panameños, nicaragüenses y de El Salvador.
Los primeros sonidos de la tarde estuvieron a cargo de Argos. La banda tica de metal repasó temas como Perpetua y Mi esfera. Los segundos en subir a tarima fueron los también nacionales de Introvisión. El quinteto progresivo se llevó los aplausos de cuanto fulano hubiera presenciado su participación, e inclusive, se tocaron un tema más a petición del público.
La primera representación internacional del día llegó con Filtro Medusa. El quinteto panameño, con la voz de Bethy García, dejó una positiva impresión en su primera visita al país. Cuando los músicos sacaron sus discos para obsequiarlos, fueron muchos los que corrieron para llevarse un ejemplar de canciones como Oscuro corazón y Dirty Punk.
Lukrezia Snakepit Mindless, con larga enagua roja y descamisado, apareció de repente y todos los oídos y miradas se concentraron en Xpunkha y su líder. Llegó así un repertorio de fuertes temas punk y crudas críticas al
presidente de la República y a las políticas oficialistas. Una excelente intervención dejó la banda, con canciones como ¡Oh mi San Pedro!
La oscuridad ya empezaba a hacerse presente e igual así Pashpak. Los salvadoreños, exponentes de un pesado metal, hicieron de las suyas con un pulido repertorio y una precisión matemática de distorsionados temas.
Venían cinco y el dedicado
Sin Paredes derribó los muros entre el público y el escenario, y evidenció su veteranía musical con temas de fe como Rompe las cadenas o Forastero.
Le llegó entonces la hora a los homenajeados de la velada. La banda Evolución subió a tarima precedida por una ola de aplausos y el reconocimiento a una carrera continua que ya llega a los 12 años.
Balerom, Moldo y Wash no dudaron en comenzar a darle fuerte a sus temas más roqueros y el público coreó con ellos El mañanero, Droga, Superhéroe y otras piezas infaltables.
Aquella presentación fue una excelente oportunidad para que el trío explicara con sus canciones porqué son de los más seguidos del rock tico.
Perrozompopo siguió tras Evolución y le dio satisfacción a la multitud que lo había esperado todo el día. Para entonces, el Morazán estaba más lleno que cualquier tarde, con personas sentadas en el suelo y otros asomados de pie sobre las bancas. Finalizó el pinolero y muchos partieron a casa...
El público se redujo considerablemente tras la partida del Perro. Aquellos se perdieron de otra gran banda de afuera. MABI, de Panamá, llegó con su mejor repertorio: Mil razones, Utopía y siete temas más dejaron muy buenos comentarios que hacer.
Para cerrar, Parque en el Espacio sonaría Intention, Two lovers, Erase e inclusive una canción con Perrozompopo de nuevo en las voces y con el tecladista Juan Pablo Calvo de invitado.
Ojalá este Rock en el Farolito no fuera el último intento de unir a Centroamérica por medio de la música. Para cerrar el año un concierto tan agradable como éste quedó como quien le pone una cereza al pastel.
Rock en el Farolito cerró su tercer año, como producción del Centro Cultural de España y DMP.