Víctor Fernández G.Director Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Mi lista de deseos para el 2009: empecemos porque, escuchando el clamor popular, doña Jeanina se haga a un lado, dejando la seguridad en manos de gente que maneje algo más que simples “percepciones”.
También deseo que no aparezca otro irresponsable en el dial que le brinde espacio a Minor: la perspectiva de tener de nuevo al padrecito en las calles ya es lo suficientemente terrible como para volver a escuchar sus homilías de intolerancia en frecuencia modulada.
También me encantaría que se saque de su curul a Memorándum Sánchez. Así, el ungido, el príncipe de Heredia, el autor de los textos más bostezos de la Página 15, sí, él, la tendrá difícil para seguir su “destino”, el cual lo ubica en Zapote una vez que sus primos terminen de rotarse la banda presidencial.
No niego que también sería genial que en el 2009 el Presidente empiece a gobernar y se deje de quejar; que a don Guido se le quiten las ganas de pasearse en todo; que a María José le den covers nuevos porque ya aburre con las mismas piezas de siempre; que los partidarios de Laura admitan que su movimiento debería llamarse Chinchillismo; que Calderón deje de tratar de vernos la cara de idiotas a todos; que Medford encuentre paz lejos de nuestras tierras (entre más lejos, mejor); que Nery siga demostrando que sí tenía razón cuando cuestionó los “méritos” del fútbol criollo, y que, al fin, abramos los ojos y, en razón de ser justos y parejos, le retiremos a la católica su calidad de religión oficial. ¿o es que los costarricenses nos merecemos la imposición de una iglesia cuyos líderes están metidos hasta las orejas en el tipo de pecados que tanto gustan de achacarle a los demás?
Que en el 2009 la pandereta de Guyón enmudezca frente al metálico regreso de Iron Maiden; que lo mejor de la música tica no sea Latin American Idol; que nuestros artistas sean reconocidos pero no por hacer feo en Bailando/Cantando/Eructando por un sueño; que la estupidez farandulera no se disfrace de noticia, y que algunos medios entiendan que la juventud costarricense no se parece en nada a la micro élite del Reino de Lindora.
¿Es mucho pedir?